Barras de pánico

En situaciones de emergencia, las barras de pánico resultan indispensables, esto se debe a que facilitan la apertura de las puertas para que los ocupantes de un inmueble evacúen el lugar y se pongan a salvo en caso de incendios, terremotos o fugas de gas.

De acuerdo con Infobae, “la experiencia referente a la evacuación de los edificios ha hecho necesario, para obtener un elevado grado de seguridad, equipar las puertas de salida de emergencia con dispositivos antipánico”, sobre todo en sitios donde se reúnen muchas personas.

¿Qué son las barras de pánico? 

Las barras de pánico o barras fijas -como también se les conoce- son mecanismos de apertura colocados en las puertas, principalmente en aquellas que funcionan como salida de emergencia, para que por medio de un empuje, se abran y las personas comiencen a salir.

En la Norma Oficial Mexicana de Emergencia NOM-EM-001-SSA3-2010, “Asistencia social. Prestación de servicios de asistencia social para niños, niñas y adolescentes en situación de riesgo y vulnerabilidad” se explica qué es una barra de este tipo:

“La barra antipánico es una barra horizontal situada en la parte interior de una puerta de emergencia, que permite liberar el cerrojo al aplicar presión en ella”.

Estos dispositivos están hechos de metal y tienen un resorte que se fija de forma horizontal a la puerta, esto permite que al presionar la barra haya una apertura rápida, por lo que son opciones idóneas para sitios como hospitales, escuelas, centros comerciales, fábricas y oficinas.

Las barras de pánico son mecanismos de amplio uso en la actualidad. Sin embargo, aparecieron en 1892 luego de que Robert Alexander Briggs las inventara con el objetivo de reforzar la seguridad de los edificios y permitir unas evacuaciones más rápidas.

Fue un accidente el que dio origen a este invento, sucedió en junio de 1883, en la sala de conciertos Victoria Hall de Inglaterra, cuando alrededor de 180 niños fallecieron por una estampida luego de que la puerta por donde podrían haber salido, tenía un cerrojo que los pequeños no podían abrir.

Esta tragedia evidenció la necesidad de contar con puertas que pudieran abrirse fácilmente, para que en caso de emergencias, ninguna persona quedara atrapada en medio del fuego o de un terremoto, ni se generen “cuellos de botella” a causa de una salida obstruida.

Tipos de barras antipánico

Las barras de pánico pueden configurarse de diferentes maneras al marco de una puerta, esto determina el tipo de barra que se debe de instalar, las hay horizontales, verticales y laterales.

Barra horizontal

Se utiliza principalmente en puertas de una hoja, cuentan con un mecanismo de accionamiento que funciona horizontalmente y puede instalarse en puertas de metal, aluminio o madera. En algunos casos estas barras se diseñan con una cerradura de manija en el exterior para que la puerta funcione como una entrada auxiliar.

Barra vertical

Son mecanismos diseñados para las puertas de doble hoja, se caracterizan por tener unos pasadores que bloquean la parte superior e inferior de las hojas, ya que este tipo de puertas no tienen un contramarco. Es posible colocarle una alarma a la barra para que emita un aviso cuando la puerta se está abriendo por una emergencia.

Barra lateral

Estos dispositivos se distinguen porque su base no se instala a lo largo de la puerta, sino en un extremo junto al marco por lo que la barra puede ser corta o larga, según sea la necesidad de cada inmueble donde se instalan estas puertas antipánico.

Mecanismos de apertura de una barra de pánico

Las barras de pánico que se colocan en las puertas se pueden accionar a partir de diferentes mecanismos, uno de ellos es conocido como dogging, un sistema de las barras centrales que desactiva el seguro para que ocurra la apertura. La ventaja de este mecanismo es que no se necesita aplicar la fuerza solamente en la barra, sino en cualquier parte de la puerta y esta se abrirá.

También existe el desbloqueo simple que consiste en aplicar fuerza para liberar los pestillos y proceder a la apertura de la puerta; mientras que el desbloqueo electromagnético se realiza por medio de sensores táctiles colocados en las barras horizontales, cuando un sensor se presiona, la puerta puede abrirse.

Por otra parte, algunas puertas automáticas están equipadas con barras antipánico que se utilizan en caso de que la puerta no funcione, al permitir que se libere esta salida y si ocurre una emergencia, las personas desocupen el inmueble en poco tiempo.

Normatividad de las barras antipánico

La eficacia en el funcionamiento de las puertas no sólo depende del tipo de barra de pánico o mecanismo de apertura que se coloque en ellas, también es indispensable tener en cuenta lo que marca la normatividad, por ejemplo, en la Unión Europea la fabricación de estos dispositivos debe estar avalada por la Norma EN 1125:2008.

Esta norma, llamada “Dispositivos antipánico accionados por una barra horizontal”, establece que las puertas y las barras tienen que alcanzar puntajes de calidad en diversas categorías, entre ellas, categoría de uso, resistencia a la corrosión, prueba de masa (peso) y resistencia al fuego.

En el caso de Estados Unidos, la calidad y requisitos que deben de cumplir las barras antipánico de las puertas están marcados en el Código Internacional de la Construcción (IBC, por sus siglas en inglés) y la Asociación Nacional de Protección contra el Fuego (NFPA).

México también tiene normas que vigilan la correcta fabricación e instalación de las puertas y de las barras, en este caso es la Norma NOM-002-STPS-2010, “Condiciones de seguridad. Prevención y protección contra incendios en los centros de trabajo”.

La norma establece que las puertas utilizadas como salidas de emergencia deben de tener “un mecanismo que permita abrirlas desde el interior, mediante una operación simple de empuje”, en caso de que sean automáticas, permitan la apertura manual si llega a interrumpirse la energía eléctrica.

Debido a la importancia que tienen estas puertas, su fabricación tiene que cumplir con un requisito básico, fijado en la NOM-002-STPS-2010: “deben ser resistentes al fuego y capaces de impedir el paso del humo entre áreas de trabajo, en caso de que se requiera impedir la propagación de un incendio hacia una ruta de evacuación”.

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