Gases por incendios

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Los gases por incendios son unas sustancias que generalmente se componen de vapor de agua y dióxido de carbono, aparecen cuando se quema algún combustible, pueden causar desde irritación y asfixia, hasta daños más severos cuando el fuego desprende gases tóxicos.

De acuerdo con el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred), durante un incendio “se produce vapor de agua, bióxido de carbono, monóxido de carbono, pequeñas cantidades de bióxido de azufre y otros gases”. En particular, los gases se consideran como materiales combustibles “capaces de arder con facilidad”.

Un incendio en espacios cerrados causa la acumulación de humo y gases en la parte superior del inmueble, mientras que el aire limpio se encuentra cerca del piso, pero a medida que el incendio progresa, el humo y los gases descienden hasta el suelo.

En un siniestro de este tipo, las personas quedan expuestas a las llamas, humo, calor y gases tóxicos que se producen por la combustión, como consecuencia, estos gases “pueden provocar tos, dificultad para respirar (broncoconstricción), edema pulmonar, e inclusive la muerte”, explica Cenapred.

Los gases por incendios que se producen se dividen en tres tipos: tóxicos, irritantes y asfixiantes. La peligrosidad en cada uno depende de su concentración en el aire y el tiempo de inhalación al que una persona queda expuesta.

Gases tóxicos

Los incendios no sólo provocan daños materiales, su letalidad también está condicionada por las afectaciones a la salud de los individuos que habitan un inmueble, quienes pueden sufrir quemaduras y otras consecuencias derivadas de su exposición a gases tóxicos, siendo el monóxido de carbono uno de los más peligrosos.

La Secretaría de Salud de Veracruz señala que el monóxido de carbono (CO) “es un gas incoloro, inodoro, inflamable y tóxico. La exposición humana incluye la inhalación de humo en los incendios, el exhosto (sistema de escape) de los automóviles y la pobre ventilación al contacto con estufas de gas, hornos o calderas”.

Debido a que el CO no tiene olor es complicado detectarlo a tiempo, sus daños aparecen cuando es inhalado y al ser tan tóxico se clasifica como asfixiante químico. El monóxido de carbono se genera en todos los incendios, su concentración aumenta cuando hay poca ventilación y la combustión es incompleta.

Cuando el monóxido de carbono es inhalado “se absorbe y se transporta por la sangre unido a la hemoglobina, como consecuencia se presenta la disminución de la capacidad de entrega de oxígeno a los tejidos y se altera el funcionamiento celular”, puntualiza la Secretaría de Salud.

Los efectos por la inhalación de este gas son dolores de cabeza, alucinaciones, náuseas, respiración irregular, pérdida de la consciencia y en casos más severos, cuando la exposición a esta sustancia se da por varias horas, puede provocar la muerte.

En un incendio, también es posible que se produzca otro de los gases tóxicos más peligrosos: el dióxido de carbono (Co2). Se trata de una sustancia incolora e inodora con diversas aplicaciones en la industria, una de ellas es en el sector de alimentos y bebidas, se añade a las bebidas para darles efervescencia.

Con el Co2 puede utilizarse como un agente extintor en los equipos destinados a controlar el fuego, en este caso, el que se produce a partir de combustibles líquidos y gaseosos, y por aparatos eléctricos energizados. Aunque puede ser una sustancia útil, llega a ser mortal si se encuentra en concentraciones asfixiantes.

Una forma de protección ante este tipo de gases por incendios es la colocación de materiales resistentes al fuego que además impidan el paso del humo, con esto se generan zonas seguras donde las personas pueden resguardarse mientras el fuego es controlado, o bien, mientras los equipos de rescate llevan a cabo una evacuación de emergencia.

Un ejemplo son las puertas contra incendios, que de acuerdo con la Norma Oficial Mexicana NOM-002-STPS-2010, Condiciones de seguridad-Prevención y protección contra incendios en los centros de trabajo, “tienen que ser de materiales resistentes al fuego, ser capaces de impedir el paso del humo entre áreas de trabajo y que cuenten con un mecanismo que permita abrirlas mediante una operación simple de empuje”.

Esta es una forma de protección y prevención durante un incendio, ya que en estos siniestros además de gases tóxicos existen otras sustancias que también pueden causar problemas de salud en las personas.

Gases irritantes

Durante un incendio también pueden aparecer los gases irritantes, se trata de sustancias como la acetona, el amoniaco, los compuestos clorados, el cadmio y los compuestos nitrogenados, los cuales tienen diferentes consecuencias en la salud de una persona.

Cuando se inhala algún gas irritante, este llega a la mucosa de las vías aéreas y se disuelve, lo que provoca una respuesta inflamatoria; sin embargo, los daños en la salud dependen de la duración que tenga la exposición a dicho gas y los agentes o materiales involucrados en el incendio.

Por ejemplo, el ácido clorhídrico es una sustancia que corroe con rapidez el metal y el hormigón, aparece como producto de la combustión de materiales utilizados principalmente en el sector de la construcción (aislantes). Al inhalarlo, se producen lesiones a nivel pulmonar que deben ser atendidas a tiempo.

Uno de los gases por incendios más irritantes es el amoniaco, llega a causar la muerte de forma instantánea por espasmo bronquial. Mientras que el dióxido de nitrógeno es otro gas perjudicial para los pulmones, no solo es consecuencia de los incendios, también se desprende del humo de la soldadura en sitios mal ventilados.

Cenapred recomienda que si en algún sitio de trabajo se almacenan sustancias inflamables como la acetona, se coloquen “en lugares ventilados y lejos de flamas, de fuentes de calor y de aparatos eléctricos”. Si no se necesitan, lo mejor es desecharlos, añade.

Gases asfixiantes

Los gases asfixiantes, conocidos como asfixiantes simples, son el gas propano, butano y metano, cuando se mezclan con el aire pueden reducir la concentración de oxígeno ya que su mecanismo de acción es “diluir el oxígeno del aire ambiente”, indica la Secretaría de Salud del estado de Veracruz.

Como parte de los gases asfixiantes también hay derivados químicos, los cuales obstaculizan el transporte y la utilización del oxígeno, en este grupo se encuentran el óxido nítrico y los compuestos de azufre, como el ácido sulfhídrico y el anhídrido sulfuroso.

En el caso de los compuestos de azufre, afectan directamente a las membranas mucosas del sistema respiratorio, y al ser muy irritantes, incluso podrían provocar una parálisis respiratoria.

Los gases por incendios considerados como asfixiantes desplazan el oxígeno del ambiente, lo que puede ocasionar un cuadro clínico que va desde la irritabilidad, la disminución del estado de alerta, “hasta llegar al coma y depresión cardiorrespiratoria”, añade la Secretaría de Salud.

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