Rociadores contra incendio

Los rociadores contra incendio son parte de los equipos de prevención que se deben de instalar en escuelas, fábricas, edificios corporativos, hospitales, bodegas industriales, e incluso, en zonas residenciales, debido a que contribuyen a salvar la vida de las personas.

De acuerdo con la Norma Mexicana NMX-S066-SCFI-2015, que habla sobre seguridad y el equipo de protección contra incendios, los rociadores “son dispositivos que tienen como objetivo generar un patrón de agua sobre una superficie incendiada”.

Esta norma señala que las características de un rociador van a definir su capacidad para controlar o extinguir el fuego, dentro de los edificios donde se haya instalado, por lo que son tres puntos básicos a tomar en cuenta:

  1. Sensibilidad térmica. Es una medida para determinar la rapidez con la que un elemento térmico opera cuando está instalado en uno o más rociadores; es por eso que se considera como el índice de tiempo de respuesta (RTI) medido bajo condiciones de pruebas estandarizadas.
  2. Rociadores de respuesta rápida. Son dispositivos que tienen un elemento térmico con un RTI de 50 (metros-segundos) o menor.
  3. Rociadores de respuesta estándar. Son equipos que poseen un elemento térmico con un RTI de 80 (metros-segundos) o mayor.

Rociadores contra incendio, ¿cómo funcionan?

Lo primero que debemos considerar es que los sistemas de rociadores están formados por los siguientes componentes: tuberías, uniones, soportes, válvulas, dispositivos de alarma de flujo, bandas y un suministro de agua, de acuerdo con lo que explica la NMX-S066-SCFI-2015.

Por lo tanto, de forma general, un rociador funciona gracias a las válvulas o cabezas rociadoras (sprinklers), que al detectar una temperatura preestablecida, se abren para que el agente extintor, en este caso el agua, pueda salir. El líquido se desplaza por un sistema de tuberías hasta llegar a las válvulas, saliendo en forma de chorro.

Existen rociadores automáticos, que según la norma NMX-S066-SCFI-2015, “son dispositivos de supresión que se activan cuando su elemento termo-activado es calentado hasta o por encima de su clasificación térmica, permitiendo al agua descargarse sobre un área específica”.

¿Cómo instalar los rociadores contra incendio?

Estos dispositivos se pueden instalar en una amplia diversidad de edificios; sin embargo, se necesita de personal capacitado para que haga una colocación estratégica que toma en cuenta el tamaño del inmueble y el tipo de actividades que se realizan en él.

Al respecto, la norma que hemos citado en este artículo, detalla que “los rociadores y sus accesorios deben ser compatibles con el entorno en el que serán instalados; se debe prestar consideración especial a los componentes instalados en entornos atípicos, como ambientes corrosivos, o en los que existan temperaturas muy elevadas”.

¿Cuántos rociadores deben instalarse por área?

“Los rociadores deben ubicarse de manera que no se exceda el área máxima de protección por rociador. Deben posicionarse y ubicarse de manera que brinden un desempeño satisfactorio con respecto al tiempo de activación y la distribución”, señala la NMX-S066-SCFI-2015.

La separación máxima permitida entre cada rociador es de 4.57 metros, cuando los inmuebles son considerados con un riesgo de incendio ordinario. En cuanto a la superficie máxima de piso que debe estar protegida por estos dispositivos, se clasifica de la siguiente forma:

Riesgo Ligero: 4,831 m2

Riesgo Ordinario: 4,831 m2

Almacenamientos: 3,716 m2

¿Dónde comprar rociadores?

Los rociadores contra incendio son un equipo especializado que posee un funcionamiento particular, por lo tanto, también deben ser instalados por personal capacitado en esta tarea.

Lo más recomendable es acercarse con una compañía experta en la fabricación y distribución de estos dispositivos, para recibir la asesoría adecuada. Además, es posible reforzar la prevención si se instalan otros equipos, por ejemplo, las puertas contra incendio.

Este tipo de puertas forman parte de la seguridad pasiva, están fabricadas con materiales que pueden resistir el fuego por lapsos de 90 a 180 minutos, tienen un sello perimetral que se expande para evitar la propagación del humo hacia diferentes zonas de un inmueble.

Con la instalación de estas puertas se crean zonas de seguridad que, por una parte, mantienen a los ocupantes a salvo mientras llegan los equipos de emergencia, y por otra, ayudan a que la evacuación se realice de forma más rápida porque impiden que el fuego y el humo llegue a todo el edificio.

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