Alarmas contra incendio

Uno de los equipos más importantes para los entornos laborales son las alarmas contra incendio, debido a su función preventiva en caso de una emergencia, por este motivo son consideradas como sistemas de detección pasiva, es decir, no luchan contra el fuego, pero alertan de manera temprana a los ocupantes de un inmueble para que se pongan a salvo.

De acuerdo con la Norma Oficial Mexicana NOM-002-STPS-2010, “Condiciones de seguridad-Prevención y protección contra incendios en los centros de trabajo”, las alarmas de incendio son señales audibles y/o visibles diferentes “a las que se utilizan en el centro de trabajo para otras funciones”, por ejemplo, las que avisan cuando las jornadas laborales han terminado.

La NOM-002-STPS-2010 también indica que las señales visibles de las alarmas “deberán ser del tipo estroboscópico, es decir, con rápidos destellos de luz, de alta intensidad, en forma regular”.

¿Cómo funcionan?

Las alarmas, consideradas como medios de detección de incendios, funcionan con sensores automáticos que responden a estímulos físicos o químicos, entre ellos: El calor, el humo, las flamas o ciertos productos de la combustión. Además, pueden estar contenidas “en dispositivos independientes o en sistemas”.

El objetivo de las alarmas, según la Coordinación Nacional de Protección Civil (CNPC), es aprovechar el tiempo cuando el fuego apenas comienza a propagarse, para que se haga uso de los equipos de emergencia a fin de controlar el incendio.

Cuando una alarma se activa es importante que los trabajadores guarden la calma y apliquen los lineamientos de actuación en caso de emergencias: No correr y no regresar por ningún motivo a las instalaciones. Se tienen que dirigir hacia las salidas de emergencia o a las zonas de seguridad previamente establecidas.

“En caso de humo, el personal se debe de desplazar agachado, tan cerca del suelo como sea posible. Se recomienda que el personal se provea de una toalla, o prenda similar, mojada para cubrir su boca y nariz. Esto ayudará a enfriar y filtrar los gases”, puntualiza la CNPC.

Tipos de alarmas contra incendios

Estos equipos de prevención, indispensables en cualquier empresa, se clasifican en tres tipos, definidos por la tecnología que utilizan para detectar el fuego, el calor y el humo.

  • Convencionales: Estas alarmas se recomiendan para sitios pequeños, pues su funcionamiento se basa en la división del sitio por zonas de detección, donde se colocan detectores y circuitos individuales de cableado dirigidos a un panel de control. La principal característica de estos equipos es su bajo costo y que necesitan de una programación simple, por eso son idóneos para instalaciones donde habitan pocas personas.
  • Convencionales direccionables: Con estas alarmas se puede identificar mejor el lugar donde se produjo el incendio, pues están formadas por accesorios de aviso o puntos, que se instalan en varias zonas de un inmueble y están conectados a un panel de control que es capaz de identificar el punto donde comenzó el fuego; entre sus características se encuentra la facilidad de instalación y una mayor capacidad de expansión.
  • Análogas direccionables: Son sistemas que funcionan con sensores capaces de transmitir información hacia el panel de control, por ejemplo, el calor que van registrando, con base en esta información la alarma se activa y se puede dar paso a la evacuación del personal. Lo que distingue a este tipo de alarmas es que se puede ajustar su sensibilidad para el día y la noche, y algunas incluso envían alertas cuando necesitan mantenimiento.

¿Dónde colocarlas?

Dentro de la NOM-002-STPS-2010 se explica que una obligación patronal en los centros de trabajo es la colocación de las alarmas contra incendio, principalmente en las áreas clasificadas con riesgo de incendio ordinario y de riesgo alto, donde también se tiene que instalar equipo contra incendio como los extintores.

La colocación de las alarmas depende de dos condiciones: si el equipo es manual o automático. En el primer caso, se recomiendan para pequeñas instalaciones de bajo riesgo, donde se pueda comunicar manualmente la presencia de un incendio, y con ello, la evacuación oportuna del personal.

Los sistemas o alarmas de detección de incendios, cuando son automáticos, se tienen que instalar en partes definidas de los edificios, “para dar aviso de incendio en una fase suficientemente temprana” a fin de que todos los ocupantes escapen con seguridad, señala la Coordinación Nacional de Protección Civil.

Por otra parte las alarmas que advierten sobre la presencia de humo en las vías de evacuación, deben de colocarse en “las partes de las vías de escape que comprende las zonas de circulación y los espacios de circulación”.

Otro punto importante es que se debe de evitar el almacenamiento de materiales u objetos que “obstruyan e interfieran el acceso al equipo contra incendio o a los dispositivos de alarma de incendio o activación manual de los sistemas fijos contra incendio”, indica la NOM-002-STPS-2010.

A nivel estructural es posible complementar o reforzar la seguridad pasiva, por ejemplo, con la colocación de puertas contra incendio, las cuales evitan la propagación del fuego, y en algunos casos, aislan el humo, para que haya una rápida y más segura evacuación.

Quizá te interese conocer un poco más de estas puertas, si es así te invitamos a seguir leyendo.

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